19 Agosto, 2010

EL DIFICIL SILENCIO DE LOLITA

Cuanto más conozco y profundizo en el mundo de la fama, más me reafirmo en mi teoría de que el anonimato es un gran placer. No voy a negar que disfrutar de repercusión mediática tiene sus grandes ventajas, pero siempre he mantenido que es un “arma de doble filo” y que, a la larga, se acaba volviendo contra ti. Es como el efecto de un boomerang..

Esto viene a cuento porque llevo varios días sufriendo bastante, “en silencio”, todo lo que se está hablando de Lolita en los medios de comunicación y su supuesto “desfase económico”. Lo que le hacen a mis amigos me afecta más que un ataque directo a mi yugular, como ya he recibido de alguno de mis compañeros de profesión que decían ser amigos. Como los toros bravos, suelo crecerme ante al adversidad y de esos maliciosos comentarios, en un momento determinado y con el único afán de hacer daño y obtener unos minutos de televisión, salí fortalecida y, lo más importante, apoyada por los personajes conocidos a los que se aludía en el ataque.

A Lolita le ocurre un poco lo mismo. Es una mujer valiente, con carácter, fuerte en apariencia y muy vulnerable por dentro. También sufre mucho en silencio y éso hace que nos entendamos aún mucho mejor. Sus supuestos problemas económicos no difieren mucho de los que tenemos los demás. Cuando llevas un tiempo sin trabajar y el dinero no hace más que salir de casa, porque hay que seguir pagando “todo el día a día” para caminar hacia adelante, llega un momento que los números no encajan.

Si eres un personaje anónimo, llevas la situación de puertas adentro de tu casa e intentando solventarla con la ayuda de los tuyos, si te la pueden prestar. Cuando eres un personaje popular, las cosas cambian ¡¡y mucho!!, porque ´hace tiempo que nos hemos creído en el derecho de hacer público todo lo privado de la gente famosa. Y me incluyo en el lote para que nadie pueda decir que “me lavo las manos”, aunque siempre he procurado establecer el límite entre lo público, lo privado, la amistad y la profesión.

El supuesto momento económico delicado, que afecta a Lolita, se ha convertido en motivo de tertulia televisiva. Los acreedores, en lugar de negociar con el deudor como se ha hecho toda la vida, han decidido ejercer su presión sentándose en los platós de televisión (cobrando por ello ¡¡por supuesto!!) y explicar, ante toda la audiencia, sus problemas de insolvencia –al parecer- ocasionados por la falta de pago de la artista.

Yo no voy a entrar a cuestionar cómo los demás deben hacer las cosas, pero dirimir diferencias más propias del diálogo razonable o,si no se llega a un acuerdo, de un juzgado…y hacerlo en un plató, sin dar la más mínima opción a la otra parte implicada, me parece –como poco- una bajeza.

Conozco bien a Lolita y nunca habría querido que las cosas llegaran a este punto. Siempre se ha enfrentado a los problemas con la cabeza alta y encontrando la solución razonable en cada momento. Cuando hay dinero por medio, siempre se ha demostrado que la gente no atiende a razones. Y así lo están demostrando esos acreedores a los que, entendiendo su situación, les diría que han encontrado el camino fácil para alcanzar una meteórica fama, pero el peor para poder dormir tranquilos…¡¡Todo es cuestión de coinciencia!!!..

2 Comentarios

XAVS | 19 Agosto, 2010

Me encatna el post Amalia, muy bien tratado y suscribo tus palabras, nos hemos cobrado un derecho que no tenemos, de juez y verdugo…

Amalia Enríquez | 19 Agosto, 2010

mil gracias Xavi..viviendo de tí es un halago..